Tipos de Sabores



1. Dulce

        El sabor dulce es uno de los más básicos y relevantes tanto para el ser humano como para otras especies, siendo uno de los primeros sabores en percibirse y uno de los que más suelen buscar la mayor parte de seres vivos.

        Este sabor se asocia generalmente a compuestos hidrocarbonados como los azúcares, y por lo general se considera que la mayoría de receptores de este sabor se encuentran en la punta de la lengua.

        Asimismo, también es uno de los sabores que más se asocian al olor, siendo fácilmente alterada la percepción de este sabor y su intensidad dependiendo del aroma del alimento en cuestión. Generalmente, al menos en el ser humano suele ser uno de los sabores preferidos a lo largo de la vida, especialmente en la infancia y en la vejez.

2. Salado

        El segundo de los sabores básicos es el denominado sabor salado. Se trata de una reacción a la detección de cloruro sódico y otras sales en lo que nos llevamos a la boca, y que resulta imprescindible ya que nos ayuda a buscar alimentos que contribuyan a regular el equilibrio electrolítico de nuestro organismo y mantener la homeóstasis.(adaptación al cambio)

        De hecho, existe el llamado apetito de sal vinculada a la búsqueda a nivel biológico de la regulación de dicha necesidad. Suele empezar a hacerse cada vez más relevante y buscado por el ser humano según vamos creciendo y madurando, y sus receptores se sitúan principalmente en las bandas de las punta de la lengua.

. Ácido

        Este sabor es por lo general vinculado a lo agrio, asociado a alimentos en mal estado. Este sabor proviene de sustancias que son, tal y como indica el nombre de sabor, ácidos, y que podrían tener cierta peligrosidad para el organismo. Es por ello que suele ser por lo general desagradable y evitado para la mayoría de personas, al menos en los primeros compases de la vida.

        Sin embargo también contribuyen a regular el pH de nuestro organismo, estando su percepción vinculada a la carga eléctrica de las moléculas que entran en contacto con sus receptores (al parecer siendo sus canales sensibles a la concentración de protones de sus moléculas).

        Está presente en alimentos tan relevantes como los cítricos. Curiosamente, también parece estar vinculado al sentido del equilibrio, estando el tipo de canal (OTOP1) relacionado con su percepción también en el sistema vestibular. Sus principales receptores se encuentran en las bandas o laterales más posteriores de la lengua, cercanas al paladar y la faringe.

4. Amargo

        Este cuarto sabor básico es también otro de los más relevantes y de los primeros en poseerse, dado que tiene la particularidad de que resulta mayoritariamente desagradable para el ser humano y suele advertirnos de estar ante alimentos en mal estado o con potencial tóxico. Sin embargo, a muchas personas les gustan algunos alimentos que tienen este tipo de sabor, entre ellos bebidas como el café. Generalmente lo generan sales de tipo inorgánico.

        La percepción de este sabor es importante durante toda la vida, y generalmente los alimentos que nos gustan llegan a hacerlo a través de un proceso de habituación en que inicialmente nos resulta desagradable. La mayoría de receptores de este sabor si sitúan en la parte más interna de la lengua, en su parte media.

        5. Umami

        Los tipos de sabores reconocidos como tales a nivel tradicional, y de hecho los que la mayoría de nosotros aprende durante la educación formal, son los cuatro anteriores. Sin embargo, en los últimos años se ha descubierto un nuevo sabor el cual incluso cuenta con receptores específicos en la lengua.

        Estamos hablando del sabor umami, cuya traducción sería aproximadamente la de “sabroso/delicioso” y el cual a día de hoy ha entrado dentro de la clasificación de los sabores básicos. La percepción de este sabor se vincula al efecto del ácido glutámico o glutamato monosódico. Se encuentra en gran cantidad de productos, incluyendo carnes, salsas (suele usarse como potenciador, de hecho) y quesos ya que se utiliza como aditivo alimentario para hacerlos alimentos más placenteros. Se considera que los receptores de este sabor se encuentran repartidos por toda la lengua, en su superficie.


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